“Me volví vegetariano y estoy aumentando de peso” Conoce por qué

“Me volví vegetariano y estoy aumentando de peso” Conoce por qué

Te hartaste de la carne y de la grasa y decidiste cambiar tu estilo de vida. Optaste por una vida más verde y más sana, así que te volviste vegetariano, ¡En hora Buena, Felicitaciones!

Muchísimos estudios indican que las personas que llevan este tipo de alimentación, tienen menos riesgos de padecer de enfermedades cardíacas, presión alta, diabetes y uno que otro tipo de cáncer. Sin embargo, como todo cambio de hábitos, es muy común que ganemos algo de peso durante este proceso, haciendo que nos demos por vencidos y la abandonemos.

No hay una explicación certera de las causas que provocan esto, sin embargo, podemos destacar algunos errores que se pueden estar cometiendo, que te den una idea de por qué el aumento de peso:

  • Es muy común que se piense, erróneamente por supuesto, que “sin carne” ya todo es saludable. Puedes dedicarte a comer frituras, dulces, galletas y refrescos, y aun así ser vegetariana por definición. Suele suceder que mucha gente que se inicia en esta corriente no está realmente informada de qué deben comer al quitarse la carne. Es muy común que se dediquen a picar entre comidas opciones que brindan pocos nutrientes y muchas calorías, lo que automáticamente se traduce en un evidente aumento de peso. Es importante que, si ya tomaste la decisión de volverte vegetariana, conozcas del tema y aprendas a sustituir los alimentos correctamente, como frutas, granos enteros y fuentes de proteína vegetal, entre muchas otras opciones saludables que existen.
  • Se olvida la importancia de incluir algún tipo de proteína en cada comida. Esto explica que se pueda experimentar hambre durante el día y que por tal motivo se acaben consumiendo alimentos poco saludables, que lo único que logran es hacerte ganar unos kilitos de más. La proteína ayuda a crear sensación de saciedad y tarda más tiempo en ser digerida -se lleva de cuatro a seis horas en realizar este proceso-, a diferencia del carbohidrato, que toma entre una y dos horas. Asegúrate de incluir una ración de proteína en cada comida: pescado, huevos, lácteos (bajos en grasa), tofu, frutos secos o leguminosas (lentejas, garbanzos, chícharos, etc.).
  • En el mercado existen alimentos preparados que se denominan “vegetarianos”; sin embargo, estos no necesariamente son bajos en calorías. Si te detienes a analizar la información nutrimental en las etiquetas de estos productos, te darás cuenta de que pueden estar aportándote hasta entre ochocientas y mil calorías, cantidad que está apenas por debajo de las mil quinientas calorías que una persona que busca perder peso debiera estar consumiendo al día. Algunos de estos productos vegetarianos están llenos de azucares y aceites, no son tan saludables como crees. Llegan a contener entre cuatrocientas y cuatrocientas cincuenta calorías. Solo piensa que una hamburguesa común y corriente, del tipo de comida rápida, contiene cuatrocientas diecisiete calorías. Por otro lado, puedes encontrar chips de Kale, una opción muy saludable supuestamente; sin embargo, una porción pequeña de treinta gramos de esta botana te aporta alrededor de ciento cincuenta calorías. Ahora que, si consumes la misma cantidad de Kale de forma natural, en una ensalada, por ejemplo, te aporta únicamente catorce calorías.
  • Ordenas platillos vegetarianos en los restaurantes. Es muy común, y de hecho podría parecer una opción muy obvia, que al salir con tus amigos a algún restaurante elijas rápidamente en el menú las alternativas de platos vegetarianos, pero tristemente, a menudo estas opciones se encuentran llenas de calorías, pues están preparadas con mucho queso, aceite o salsas elaboradas a partir de frutos secos, como pudiera ser un pesto que lleva muchos piñones. A menudo, podría resultar que estos platillos tengan hasta el doble de calorías que un plato de pollo a la parrilla y su guarnición de vegetales. Así que cuando se te presenten estas oportunidades, cuida las porciones, solicita todos los aderezos a un lado y las guarniciones preparadas al vapor.
  • Puedes llegar a abusar en el consumo de nueces, semillas, aguacate y sus aceites. No hay duda, estos alimentos son sumamente saludables para combatir ciertos tipos de cáncer y mantener sano el corazón; sin embargo, estos alimentos también tienen calorías, por ejemplo, una taza de frutos secos (nueces, pistaches, nueces de la India, cacahuates) contiene cerca de mil calorías, así que después de comer algunos puñitos, habrás consumido gran parte de la cuota de calorías permitida en el día. Que el aguacate en un sándwich es sano, por supuesto que lo es, pero podría estar añadiendo trescientas calorías que no necesariamente requieres consumir en ese momento. Entonces, la clave para disfrutar de estos alimentos ricos en calorías sin que ganemos peso es estar familiarizada con las porciones permitidas. Por ejemplo, una quinta parte de un aguacate aporta cincuenta calorías, una cucharada de aceite de oliva aporta ciento veinte calorías, las mismas que aportan treinta gramos de frutos secos.
  • Se puede abusar en el consumo de carbohidratos procesados y/o con almidón. Puede suceder que sin la porción de carne en el plato exista un espacio extra para otros alimentos, como pueden ser los carbohidratos. Consumir grandes porciones de pasta, papas y otros granos, suman rápidamente como calorías. Por si fuera poco, se digieren muy rápido, así que podría ser que pronto estés pasando hambre y buscando con qué llenar ese huequito. La solución sería que el espacio que ocupaba la carne en tu plato se sustituya por verduras sin almidón y fuentes de proteínas, lo cual te hará sentir satisfecha y en control de las calorías. Por ejemplo, calabazas con frijoles negros o pepinos con eneldo y yogur griego.

Volverse vegetariano tiene su arte; debes informarte, aprender a sustituir alimentos y cuidar las porciones para que verdaderamente se vuelva un régimen saludable para ti y no resulte contraproducente.

Gracias a GABRIMAR LASCURAIN de Yahoo Mujer.

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