5 buenas razones para hacer meditación

5 buenas razones para hacer meditación

Meditar, ¡se trata de eso! ¿Es posible que esta disciplina constituyera la respuesta a las presiones provocadas por el trabajo y por las inseguridades infundidas por la crisis? Seguramente sí, pero también porque hoy en día muchos de nuestros contemporáneos tratan de encontrar un sentido a su realidad. Fabrice Midal lleva veinticinco años meditando. Filósofo y fundador de la escuela occidental de meditación, afirma: “La meditación no exige ninguna capacidad particular, y cualquiera puede comprobar rápidamente los beneficios que aporta”.

En su último libro, pensado para que todo lector pueda ponerlo en práctica, Fabrice explica las bases: debes de permanecer sentado e inmóvil durante la meditación. El primer paso de esta práctica consiste en centrar toda la atención en el cuerpo; el segundo, la respiración.

Más que una práctica antiestrés o de bienestar, la meditación es una práctica que debe de realizarse paso a paso, para un mejor autoconocimiento, para hacer las paces con las dificultades que se nos presentan y, al fin y al cabo, para aceptarnos tal y como somos. Aunque a primera vista parezca una práctica sencilla, exige un compromiso real y una práctica regular. ¡Solo así podremos apreciar los beneficios!

Meditar para zambullirse en el presente

“Meditar es resguardarse en el presente”, afirma el filósofo. Nos pasamos la mayor parte del tiempo preocupados por nuestro futuro, como obnubilados por lo que queremos que pase. Del mismo modo, también hay quien se encierra en el pasado y solo piensa en sus añoranzas mientras navega entre la culpabilidad o el resentimiento. Ambas actitudes suelen originar mucho estrés, y agotamiento. Regresar al “aquí y ahora” nos permite estar más pendientes de nosotros mismos, de quienes nos rodean y de la vida.

La clave de la meditación: ¡Cultivar la atención! Hay infinidad de factores externos que llaman nuestra atención, así que tendemos a estar despistados y dispersos. “La meditación consiste en empezar a reducir esos factores, por ejemplo controlando la respiración”, explica Fabrice Midal. Se trata de una atención abierta, no de un esfuerzo de concentración que suscita crispación. “Al centrarnos en la respiración y en las sensaciones corporales, nos sentimos unidas a éstas”, añade nuestro experto. Vivimos plenamente el momento presente, sin pensar en nada más.

Y después: si se practica de forma regular, la meditación permite controlar la respiración, el cuerpo y, con más frecuencia, la consciencia sobre uno mismo, sin importar las demás circunstancias.

La meditación zen para reconciliarse con las dificultades

meditacion“Meditar nos permite abordar nuestras angustias de una forma distinta” asegura el filósofo. Ante una situación de crisis, de tensión o de confusión, tenemos dos posibilidades: la liberación, expresando abiertamente aquello que nos es difícil, o la represión, que consiste en no decir nada para no hacer daño a los demás. Ninguna de las dos opciones suele dar un resultado positivo.

La clave de la meditación: Aceptar las dificultades. En lugar de permitir que los problemas nos ahoguen, o de huir de ellos, la meditación propone aceptarlos de una forma más distendida, sin juicios. “La propuesta es hacer frente a las dificultades y sentir los problemas que conllevan, tanto en el cuerpo como en la mente”, sugiere. Al centrar la atención en la respiración y en las sensaciones corporales que aparecen, sin juzgar, la situación se tranquiliza.

Explicación: “Con la luz de la atención iluminamos las sombras que nos hacen daño, y las alumbramos sin juzgar. Solo así nos tranquilizamos”.

Y después: La tranquilidad que sin duda habréis notado puede ser muy duradera si se practica de forma regular. Así, aunque se produzca otra situación difícil, sabréis cómo estar en calma.

Meditar para dejar el egocentrismo a un lado

“Meditar es descentrarse”, comenta Fabrice Midal. Vivimos demasiado centrados en nuestro pequeño yo y en nuestras ideas. Por ese motivo, tenemos una visión poco amplia del mundo, porque lo vemos desde nuestra pequeña ventana. Observamos todo lo que nos rodea a partir de nosotros mismos, y defendemos nuestro coto privado para obtener lo que deseamos.

La clave de la meditación: ¡Un poco menos de egocentrismo! “La meditación nos permite ser más humildes y admirar la grandeza y la belleza de todo lo que nos rodea”, asegura. El nacimiento, nuestro cuerpo, la naturaleza. Estar vivos y ser humanos es, por sí solo, un verdadero milagro que nos demuestra hasta qué punto es urgente dejar de enorgullecerse y de interpretar a la rana de Lafontaine, que se creía un buey. La belleza reside en todas las cosas. Solo hace falta que abramos los ojos y tomemos conciencia. ¡Y la meditación nos ayuda a conseguirlo!

Y después: Meditar no solo nos sirve para admirar lo que nos rodea, sino también para relativizar nuestros éxitos y fracasos.

Meditar para encontrar la confianza en uno mismo: ¡dejar de lado el control!

“Meditar nos ayuda a aceptar que vivimos en un mundo flotante”, bromea Fabrice Midal. Nos pasamos la mayor parte del tiempo queriendo controlarlo todo: las agendas, las relaciones, el cuerpo… Así, gastamos mucha energía. “En realidad, procuramos vivir pensando que el mundo es sólido. O mejor dicho, aferrándonos a nuestra personalidad”, añade el filósofo. Puesto que nos resistimos al cambio, nos enfadamos y, al final, eso desemboca en estrés y fatiga.

La clave de la meditación: ¡Aceptar el cambio! Todo cambia, empezando por el tiempo, nuestro humor y, en particular, cuando Fulano, un amigo de toda la vida, nos ha fallado, cuando nos mudamos, nos licenciamos, o nace un bebé… La meditación nos ayuda a descubrir la sabiduría de la inseguridad, y nos enseña a relajarnos ante la incertidumbre inherente de la existencia. Así, dejaremos de buscar la perfección en el mundo que nos rodea y, por lo tanto, seremos más estables, más tranquilos, porque ya no lucharemos contra los cambios.

Y después: Cuando observamos una incesante fluctuación de pensamientos, la estabilidad adquirida durante la meditación persiste y se hace efectiva, a pesar de los muchos problemas que nos podamos encontrar al largo de nuestra vida.

¡Meditar para aceptarse tal y como uno es!

“Meditar nos libera de la exigencia de la perfección”, nos asegura el filósofo. Tendemos a ser muy duros con nosotros mismos y nos juzgamos con severidad. Las imposiciones sociales son exigentes, al igual que nuestra lealtad a la familia. Por esa razón, nuestros objetivos siempre comportan fuertes presiones. Y por ello llevamos una vida difícil.

La clave de la meditación: ¡Desarrollar una visión benevolente! Gracias a la meditación, nos damos cuenta de que cada día nos repetimos frases negativas… Prestamos demasiada atención a ese tipo de comentarios negativos, pero tenemos la posibilidad de liberarnos de esas inútiles muletas… y dejar espacio a la benevolencia. “En realidad, no debemos de “producir” esa benevolencia, basta con dejar que surja”, precisa Frabrice Midal. ¿Cómo? Simplemente reconociendo que hacemos las cosas como mejor sabemos y podemos, sin buscar ser el mejor en todo.

Y después: Aprender a desarrollar un carácter menos duro y más saludable durante la meditación nos sirve para ser más cariñosos con nosotros mismos en el día a día.

C. Maillard

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